PRESENTACIÓN DEL LIBRO : DAMA DE NOCHE  de Susana Sassano por Susana Cattaneo.

Comienzo esta presentación diciendo: que la poesía sea siempre; que siempre haya poetas como Susana Sassano que nos lleven a los lugares más increíbles de la emoción, a ese lugar donde ya no podemos expresar con palabras, nosotros que amamos la palabra, en lo más profundo del poema carecemos de ella porque llegamos al territorio de lo inefable.
Dama de noche: se ha dicho de ella que es la flor más tímida que existe. Al contrario de los girasoles que persiguen al sol, esta planta espera la noche para florecer y destilar una exquisita fragancia. El título del libro es todo un simbolismo: Susana abre su vida a la noche de los sueños, da lo mejor de sí misma en la magia de las palabras, intenta y lo logra, comunicarse con el lector a través de lo más íntimo de sí misma. La noche es silenciosa, íntima, tiene serenidad y misterio. Si hay en ella un sonido, siempre tiene un significado que capta nuestra atención. En esa noche, Susana es reina, reina de la noche, como lo es la flor del título del libro, reina de la noche y sus palabras son ese sonido que embriaga, que nos lleva de la mano por tantos senderos como sentimientos nos nombra.
Ya desde el poema que da apertura encontramos la belleza y lleva, justamente, se titula “Dama de noche”.Tiene sabor a infancia, a familia, a cómo se siente la vida cuando uno es niño y también, -en forma inevitable- ¡( y cómo podríamos evitarlo!)- está la muerte que separa y los fantasmas que trae el tiempo con esa muerte. Vemos recuerdos queridos de la madre, del patio, los hermanos. Yo diría que este poema es mágico; mágico porque nos transporta a otro tiempo añorado en el presente. Me trajo el recuerdo de una frase de Machado que dice: “De toda memoria sólo vale el don de evocar los sueños”.
Pensaba cuando leía que la autora abre su mano y en ella está posada la palabra poética, esbelta, soberana, palabra que no claudica, que hace inexistente la página desnuda porque ella, quien la escribe, la puebla de desafíos y creatividad.
Avanzamos en la lectura y encontramos también que nos muestra su desolación. Nos dice en un poema que titula “Andar”: “andar/ como un salto al vacío/ tan sola”.
Susana, cuando me entregó su libro, también me entregó una nota en la que decía: “ te doy este hijo, esta extensión de mí”. Y sí; hoy cada verso se une a ella con la mirada del éxtasis, mirada que es el borde abismado con que se mira la vida. Y cada poema conlleva esa mirada de la autora, ese silencio del que sale con imágenes febriles y precisas.
Las palabras trascienden los propios signos y también lo fenoménico, para transformarse en una multiplicidad de sentidos. Hay una austera perfección de las formas que revela verdades, cada una de las cuales tiene su brillo particular. Hay movimientos, síntesis, remates excelentes como por ejemplo en el poema titulado “Iba a tratar de no llorar”, que en su última parte dice: “Hay un horror/ en esta vida/ o en esa muerte. /Creo que el llanto no vendrá/ porque se hizo tarde”.
En algunos poemas Susana juega hábilmente con las palabras y con las ideas y hace que haya idas y venidas en la mente del que lee. Ej. de esto es el poema “Aclaraciones” del cual no doy detalles por una cuestión de tiempo.
Reafirma también su identidad femenina cuando dice más adelante: “Yo quisiera/ Madre/ llevar un apellido/ de mujer/. Nosotras/ las innombrables”.
Encontré en el libro, también, algo de desesperanza. En un poema leemos: “Volver a caer/ pensar que en cierta forma/ no hay futuro ni en la letra”. Asocié con Alejandra Pizarnik cuando en algún momento de mucha angustia sintió que el lenguaje no le bastaba para vivir.
La autora, por momentos, nos trasmite su temor a mostrarse-aquí aparecería la timidez de la Dama de noche que antes nombramos-.Teme no hallar afecto; nos habla de la desesperación que, según nos dice muy poéticamente, “cabalga sobre la línea rota de los sueños”. Sus sentimientos íntimos, son también los de todos nosotros. Ella logra que nos identifiquemos con sus palabras.
Hay preguntas que vemos entre líneas que apuntan a lo existencial, a esa condición trágica del hombre frente a la finitud y también imágenes extraordinariamente nítidas. Recomiendo muy especialmente el poema titulado “Ebrio”, que les leeré después.
Nos ofrece también bellas metáforas: nos dice “”Hay un tono de otoño en las macetas/ en la voz y en las manos de mamá”   “mamá divide manos/ entre una bolsa llena/ y mi frío chiquitito”.
Como dijimos antes, a veces teme mostrarse, pero sin embargo, de repente puede asombrarnos y se nos muestra descarnada, desnuda su alma y nos la entrega en cada verso.
Hay un poema titulado “Inventario final”que es muy conmovedor; Impresiona porque es como una verdad que nos grita nuestra tragedia por ser mortales. Este poema, que habla de la muerte, concluye con estas palabras:”y hay una uña tersa/ transparente/ que seguirá creciendo después”.
Encontramos también ideas que siendo contrapuestas, se complementan: por ej. frío-calor. Madariaga utilizaba mucho esto. Susana nos dice con toda poesía.”el calor de la alfombra/ verde de espumas y de olas/ me refresca de mar”.
A través de las páginas y en especial en el poema titulado: “Yo me pregunto” vemos cómo un ser humano se puede sentir solo en compañía, cómo nos produce desasosiego el desconocimiento de nuestro prójimo, la separación que se produce al no saber qué piensa. Hay reflexiones sobre los vínculos; nos dice Susana: “Yo me pregunto quién este hombre/ que viaja aquí/ sentado junto a mí/ en este subte/ con las manos guardadas/ en los bolsillos”. Y vemos también la angustia de saber que lo que amamos tiene final cuando apunta que un segundo de sol no se paga con nada.Surge la asfixia existencial en las palabras”mandíbula/ garganta/ ser solo/  el estómago y su boca/ y este aire que no avanza”.Fíjense cómo transmite una sensación de ahogo que no podemos eludir.
Para Susana la poesía es una lucha contra la muerte, una forma de resistir contra ella. La muerte debe ser atacada con palabras y éstas se independizan para adentrarse en cada uno de nosotros con toda libertad y propuesta de sentimientos, que terminan movilizándonos finalmente, como lo hace la verdadera poesía. A veces sentimos que estalla el desamparo, otra nos hace sentir la quietud que trae la impotencia cuando nos habla del solsticio de noviembre (recordemos que “solsticio” significa “sol quieto”), la desesperanza cuando nos dice que no hay futuro ni en las letras, como ya vimos antes. Y también lo contrario, la esperanza cuando al culminar el poema titulado “Habrá una espalda” nos dice:”y en la punta del día/ habrá una tierra nueva/ no un desierto”.
Como estoy casi en el final de esta presentación que no puede ser más extensa no porque no haya más que decir, que sí, hay mucho, sino porque el tiempo es acotado y hay otras cosas para escuchar sobre “Dama de noche”,quisiera leerles un poema que ya nombré y que es ejemplo de imágenes muy lúcidas Ebrio”. Dice así:

La vereda se le viene encima
inexorablemente
se acerca tambaleante
                                 y sin luces
le golpea el pecho y la cabeza
y en el fondo de la última gota de alcohol
un envión lo lanza
hacia un cielo de estrellas
calesita loca
jirón de luces y colores.
Todo es perfecto
la alegría
ese gato que ladra
ese coche que deambula
                          por todos los zaguanes
esas lunas persiguiéndose.

Todo es perfecto
su cerebro
el centro exacto del universo
y todo
    todo lo demás
                  girando.

 

Leemos este libro y recordamos que hay ocasiones en las que afirmamos que la intuición poética está dentro del tiempo real, que ella es tiempo real. Al irnos del acontecer sistematizado, nos encontramos ante el propio reino de la poesaí. Abolimos, entonces, la cláusula de la necesidad y navegamos por los espacios de la imaginación, que tambiés es necesidad y reparación, donde todo es posible y verdadero. Donde somos y tenemos lo que queremos.
Navegamos junto a Susana por certezas, dudas, búsquedas, recuerdos. Por ciclos eternos de nacimiento, muerte y resurrección. Navegamos inmersos en la eternidad a través de la poesía de este libro.
Quiero agradecer a Susana Sassano la entrega de estos versos porque celebran la palabra.


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