EL OTOÑO DE LA INCOHERENCIA de Jorge Muzam (Chile)

 

El sol se está destiñendo. A los gorriones no parece importarles mientras se roban las miguitas de los patios. Es cierto que hay hojas caídas y otras a punto de caer. El amarillo marrón se apodera de las vestimentas arbóreas y de las miradas. El frío se abalanza en las madrugadas sobre las casas. Los perros piden doble ración de comida.

Hay que escribir, porque no se sabe hacer bien otra cosa. Hay que escribir mientras los pies se enfrían, mientras el alma se enfría.

El pensamiento se enturbia. La lógica se vuelve ilógica cuando las manos se hielan. Hay cafés con leche imaginarios rondando, sopas calientes en el recuerdo y chocolates en los almacenes; hay libros levemente leídos, historias inconclusas, alfombras empolvadas, telarañas inalcanzables donde se fornican a las polillas. Algo de tos, sí, algo de tos, muy poca, casi inventada para oír algún sonido.

Los sueños se achican cuando te convences que nunca serás un magnicida ni un nuevo Marx. No es tiempo de humoradas. Los sueños ahora caben en una cajita de fósforos. No sabes si habrán nuevos otoños, ni nuevos mañanas, mientras el sol se sigue destiñendo.


                                                                           



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