LA PUERTA por Claudio Pita

 

Hace un rato, estuve como diez minutos mirando aparentemente sin sentido la puerta de entrada a mi casa, la vieja y aguantadora puerta que està ahì (con algùn cambio de cerradura, claro), incòlume, desde hace casi 29 años, cuando me casè. Recièn me acabo de dar cuenta que lo mìo tuvo un sentido. Por esa puerta entrò mi esposa un dìa y dijo "estoy embarazada". Por esa puerta entrè un dìa yo y anunciè: "quebrò el diario La Razòn: me quedè sin trabajo". Contra esa puerta chocaban mis hijos en sus andadores, contra esa puerta descarguè de un puñetazo alguna vez alguna bronca contenida. Por esa puerta entra el amor, entran los amigos de mis hijos, mis padres, mis amigos...Por esa puerta entrè a veces a duras penas, con algunas copas de màs, tratando de acertar la llave en la cerradura como quien descifra la clave de una caja fuerte para robarla. !Hasta ladrones entraron alguna vez y nos tuvieron a todos de rehenes en dos largas y dramàticas horas que lucho por olvidar!. Pero la puerta sigue estando ahì. Viejita, con la madera inflada por la humedad, con sus caras esperando silenciosamente a gritos una mano de barniz que alguna vez le darè. La puerta, pobre, nunca pidiò nada: sòlo quiere que entiendan que es una puerta. Y no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que una puerta...es una puerta.

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