SOBRE LA MURALLA DEL TIEMPO LA PALABRA MAS ALTA
T.S.ELIOT - (1888-1965) - Inglaterra

UNA PARTIDA DE AJEDREZ (fragmento)

A la luz del hogar, bajo el cepillo, los cabellos de ella
fulguraban en puntos lumínicos
encendiéndose en palabras, permaneciendo luego 
                                         [salvajemente quietos.
"Mis nervios están agitados esta noche, sí, 
                            [descompuestos. Quédate conmigo, 
háblame. ¿Por qué nunca hablas? Habla.
¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué?
Nunca sé lo que piensas. Piensas".

 

Me parece que estamos en el callejón de las ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.
"¿Qué ruido es ése?
                   El viento bajo la puerta.
"¿Qué ruido es ése ahora? ¿Qué hace el viento?"
                       Nada, otra vez nada.

                     "¿No sabes nada? 

¿No ves nada? ¿No te acuerdas de 
nada?"
                             Recuerdo
que lo que fueron sus ojos ahora son perlas.
"¿Estás vivo, o no? ¿No hay nada en tu cabeza?
Pero

O O O O ese Rag shakespeheriano
es tan inteligente...
"¿Qué haré ahora" ¿Qué haré?"

"Me apresuraré a salir tal y como estoy, y andaré por las calles
así, con el pelo suelto. ¿Qué haremos mañana?"

"Qué haremos siempre?"

Agua caliente a las cuatro.

Y si llueve, un coche cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
fatigando nuestros ojos sin párpados y esperando que 
[llamen a la puerta.
          
     


                              traducción: Rodolfo Usigli.           

Y hubiera valido la pena, después de todo,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre la porcelana, entre una plática de ti y de mí.
Hubiera valido la pena 
haber hincado el diente en el asunto con una sonrisa,
haber comprimido el universo en una bola
para rodarlo hacia alguna cuestión abrumadora,
para decir:-"Soy Lázaro vuelto de entre los muertos,
vuelto para decíroslo todo, os lo diré todo"-

si una, arreglando una almohada junto a su cabeza, 
dijera: "No es eso lo que quise decir, de ningún modo.
No es eso de ningún modo".

Y hubiera valido la pena después de todo,
hubiera valido la pena,
después de las puertas del sol y de los patios y las calles regadas,
después de las faldas que arrastran por el piso-
y esto, y tanto más-

¡Imposible decir exactamente lo que quiero decir!
Pero como si una linterna mágica proyectara los 
[nervios en pautas sobre una pantalla;
hubiera valido la pena
si una, arreglando una almohada o quitándose un chal
y volviéndose hacia la ventana dijera:

"No es eso, de ningún modo,
no es eso lo que quise decir, de ningún modo".

 

 
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