MAHMUD DARWISH (1941-2008) - PALESTINA



NO CESO DE HABLAR

No ceso de hablar de la tenue diferencia entre las mujeres y los árboles,
de la magia de la tierra, de un país cuyo sello no he visto en ningún pasaporte.
Pregunto: señoras y señores de buena voluntad, ¿la tierra de los hombres es para todos los hombres
como afirmáis? Entonces ¿dónde está mi choza, dónde estoy yo? La asamblea me aplaude.
Otros tres minutos, tres minutos de libertad y reconocimiento… La asamblea acaba de aprobar
nuestro derecho a volver, como todos los pollos, como todos los caballos, a un sueño de piedra.
Les estrecho la mano, uno por uno, y les hago una reverencia… Y prosigo este viaje
hacia otro país donde hablo sobre la diferencia entre espejismo y lluvia
y pregunto: señoras y señores de buena voluntad, ¿la tierra de los hombres es para todos los hombres?

¿No puedes apagar la luna?
¿No puedes apagar la luna para dormir
un poco sobre tus rodillas, para que la palabra se despierte
y alabe a una ola del trigo que crece entre las venas del mármol?
Huyes de mí, gacela temerosa, y danzas en torno a mí,
y no puedo alcanzar al corazón que muerde tus manos y grita: quédate
para que sepa de qué viento sopla sobre mí la nube de las palomas.
¿No puedes apagar la luna para que vea
la seducción de la gacela asiria traspasando a su cazador con la luna?
Te busco, pero no encuentro el camino, ¿Dónde está Sumer en mí? ¿Dónde
Está Damasco?
Recuerdo que te olvidé. Danza, pues, en las cimas de la palabra.



La niña / El grito
En la playa hay una niña, la niña tiene familia
Y la familia una casa.
La casa tiene dos ventanas y una puerta...
En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
Por la playa: cuatro, cinco, siete
Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
Gracias a una mano de niebla,
Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
No responde.
Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
La playa. Grita en la noche desierta.
No hay eco en el eco.
Convierte el grito eterno en noticia
Rápida que deja de ser noticia cuando
Los aviones regresan para bombardear una casa
Con dos ventanas y una puerta.
Ramala, agosto del 2006
"Aquí se acaba la migración de los pájaros, nuestra migración, la migración de las palabras/ Y, después de nosotros, un horizonte para pájaros nuevos.../...golpeamos el cobre del cielo para que excave caminos después de nosotros."...


VEO LO QUE DESEO

Miro hacia atrás esta noche
en las hojas de los árboles y en las hojas de la vida.
Contemplo la memoria del agua y la memoria de la arena.
No percibo esta noche
sino el final de esta noche,
sonidos del reloj que roen mi vida segundo a segundo
y reducen la vida de la noche.
No queda de la noche ni de mí tiempo en el que combatir
pero la noche regresa a su noche
y yo caigo en la fosa de esta sombra.


EN EL LARGO ÉXODO TE AMO MÁS

En el largo éxodo te amo más. Dentro de poco

cerrarás la ciudad. Yo no tengo corazón en tus manos ni

camino que me lleve. En el largo éxodo te amo más.

El granado de nuestro honor, después de tu pecho, ha perdido su savia. Leves son las palmeras,

las colinas, nuestras calles en el crepúsculo

y la tierra cuando se despide de su tierra. Leves son las palabras

y los cuentos sobre las escaleras de la noche. Pero mi corazón es pesado.

Déjalo allí, aullando en torno a tu casa y llorando los bellos días.

No tengo más patria que ella. Al partir te amo más.

Vacío el alma de las últimas palabras: te amo más.

Al partir, las mariposas guían nuestras almas. Al partir

nos acordamos de un botón de la camisa perdido y olvidamos

la corona de nuestros días. Recordamos el olor del sudor con perfume de melocotón y olvidamos

la danza de los caballos en la noche de bodas. Al partir

nos igualamos al pájaro, nos apiadamos de nuestros días y nos contentamos con poco.

Me basta de ti el puñal dorado que hacía danzar mi corazón moribundo.

Mátame lentamente y diré: te amo más de lo que

dije antes del gran éxodo. Te amo. Nada me causa dolor,

ni el aire ni el agua ni la albahaca en tu mañana ni

el lirio en tu tarde me causa dolor después de este éxodo.


NOSOTROS AMAMOS LA VIDA

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,

bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.


Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.


Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo.

Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.
Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires.

Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino

y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.


Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.


 
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