LILIANA CELIZ - ARGENTINA



IR A PASEAR AL BOSQUE

ir y creer que lo que fluye es la esperanza
y algún camino o pliegue se interpone entre los yuyos
-ni el resto mínimo de piel entre los tactos-
el cuerpo gira en el momento del recuerdo
(no ir a beber del agua, los sapos andan por el barro en estas noches)
no ir ni envejecer en la distancia

 

ir a pasear al bosque
los pájaros vuelan hacia la tierra donde hay agua
como sustento de la voz que vuelve
la voz en pulimento de las formas
siendo nostalgia elemental en el momento del olvido
o regresar al movimiento en que se parte
como ojo avizorando aquel instante de memoria
ir a mirar las aves cuando vuelan
sólo permanecer bajo la línea de distancia

 

la mutación habrá partido de los sauces
y no en constancia de las hojas
en situación que hace del fuego la figura
cuando los bosques ardan
el camino de la luz se habrá imbricado
de entre las viejas casas
donde los hombres se han vuelto maniquíes
como entrazados de distancia
no en la conciencia clara de las cosas
en situación de estanque como agua

 

entorpecer la turbulencia de los pastos
y la marea lleva el río allá a lo lejos
donde es en lo que cunde el aire
ver la torsión de luz en el momento en que no hay alguien
la mano en movimiento de las formas
imprecisión del nombre en el camino de las hojas
la partición ha sido la esperanza

 

de entre la sucesión
el lapso es en la ausencia
donde no hay causa elemental
ni la secuencia lado a lado de la imagen
el yo requiere la inversión de este proceso
no al campo meditado en la memoria
el cuerpo vuelve a la versión de tiempo

 
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