Mary Acosta - ARGENTINA

Textos incluidos en el libro inedito: "En la piel de Paulina" de Mary Acosta


Por las cuatro caras del olvido

  
Resbala en minutos oblicuos
el destello juzgado en la tangente libertad.

Desparraman ruegos mis suplicantes abismos
inaugurando la sentencia de la hora marcada
en los asilos del egoísmo.

La palabra se suicida
sobre el ángulo invertido de la espera,
y en la orfandad de la penumbra
no puedo soñarla....

Soplo ovalado en vertiente
enrosca en confuso circuito
las verdades de la célula al desnudo
que disonantes cuelgan por las cuatro caras del olvido.

Suspendida en la incógnita de paz
busco encontrar amparo en la esfera del "nunca he sido"

Otra vez en pie...
y otra vez en grito...
por el supuesto irrepetible.

De tanto parir delirios,
mi instante rasguñó la piel sombreada del infinito.
  

El desteñir de una sonrisa 

Ante el desteñir de una sonrisa, beso las verdades que declara el alma. (m a)
Se destiñó la sonrisa sobre la cornisa del alma confundida. 
Desnuda en pena se contornea sobre la alfombra cenicienta de los rostros.
Labios amorosos besan el húmedo colchón
que amortigua la voz empobrecida de la nada.
Por el ayer, 
vibraciones epidérmicas mueren de miseria
a fuerza de escarbar gritos inútiles en una dignidad sin nombre.
Látigos invisibles lamen las agrias grietas del despojo,
derribando derechos encendidos sobre esclavizadas lenguas avergonzadas.
La trama encastra perfectamente en el puzzle del desamparo, 
ave de rapiña descarnada que adormece sobre las llagas de manos en ayuno.
 Dibujadas sonrisas con trajes de rojizos labiales aprendiendo a amar,
 desfilan solitarias sobre la  pasarela realista,
 mientras ante el impredecible minuto del hoy
 el alma confundida clama, por la necesaria savia nutriente de una renovada existencia.
  

Renacimiento vertical
 
El silencio en vertical se refugia en su rústico vacío.
Cabalga sin destino sobre el recuerdo inaudible de múltiples voces rotas
que agonizan de luz en luto irreverente.
 
En apenas instantes,
el cuervo sin memoria libera de su pico
el feroz soplo de olvido con la muerte.
Con manos de pájaro herido, ella asiste al ensayo de su propio naufragio,
Y es testigo sin rostro de verdades calladas y ocultas en el vientre de la vida.
 
Dura ha sido la condena, por no haber sabido medir el tiempo a su medida.
 
En concesión,
una lágrima cambia de piel,
dando finalmente sepultura a las cadenas que ataron vulnerablemente
el último grito original retenido en los misterios del origen.
 
Hoy renace el silencio en vertical
y recobra su centro de existencia,
y aunque lleva el nombre de gota acorralada,
procura restaurar nuevas palabras muertas.


Preludio a un beso
Primavera sollozante de esquinas 
vende felicidad último modelo.
Una boca sin rostro, 
corta la medida segmentada de un callado beso
desgarrando el ángulo deseado
de pétalos obtusos al desnudo.
Fue preciso salir a tiempo de las redes invernales, 
para ver florecer filigranas libres de imposibles
en la dimensión intermitente de la hiedra.
Corazones de pájaros sin límite 
estrenan el pálido vuelo de los sueños
desde la rampa encantada del destino,
obstinado duende, que abierto en dos
ensaya realidades absolutas
en el horizonte del siempre inalcanzable.
 
Amnesica mentira

Mentira mentirosa miente sin memoria,
atrapa con sus redes el desliz intrépido

de flageladas debilidades.
Es la cruel amalgama negra
en la sintaxis amarga de la vida,
y
la espia exorcizada que penetra sin licencia
en la muralla virginal de lo real.

Alazanes embrujados
arrebatan y duplican en ritual la garganta cotidiana
la que vanidosa se desliza sobre la sensibilidad del aire.

Danza la mentira en tango apretando infiernos absolutos
como la muerte misma,
tensada boca arriba en breve responso de cuerpo presente
ante el funeral inminente del triste y controvertido tiempo.

Acróbata desequilibrada de fórmulas mágicas
llega a los confines de lo humano,
inventando vacíos escondidos que alucinan en las amorotonadas esquinas
de la verdad sin formateos.

La mentira mentirosa, miente sin memoria
mintiendo en si misma la pérdida de su propia mentira.


MARY ACOSTA / 2011

 


 

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