Alejandro Drewes - ARGENTINA



BITACORA

Hijos de todos los exilios
por la misma curva tendida,
tensa como el ángulo leve
del sol y hasta el ocaso,
vamos como antaño fuimos,

parece de agua la senda
o de tinta en el tiempo
de la ebriedad y la dicha,
cuando echamos un día
como dados las naves al mar

y los pies alcanzaron costas
extrañas y en aquel tiempo
hablaron las voces de un lejano
rumor de sirenas. Pasada era
la hora suprema del mundo;

como partidos frutos al arbitrio voraz
de insectos oscuros y una grande
noche de pronto cernirse vimos
como antes el hambre sobre cubierta,
por heladas rutas del incierto norte,

bajo el ojo blanco de la sexta luna,
cuando el rasguido leve de la pluma
dio la cifra de las bajas. Como ciervos
en desbandada huía la vida y de frente
a la luz de los ojos del gran cazador huía.

 

A LOS ARBOLES (versión 4)

En la lenta ceremonia pienso a veces
de la despedida: crepita un instante
sin otro después, un alto muro ciego
Uno busca su lugar en el mundo, y de pronto
el ocaso. En eso pienso, como el árbol debe
pensar en sus hojas.
Y el viento sopla después, y el silencio.

agosto 2007 - enero 2008

 

MAS ALLA

The nymphs are departed
T. S. Eliot


Habría sido tal vez una leve
moneda de sol en la grande
borrasca del mundo, una foto
de infancia o el amor aquel
acaso, el que nunca citara la luna
 
de antiguo nombre de polvo
con rosas de herrumbre
hay barcos extraños y quietos
varados en puerto. Y orbitan arriba
estrellas heladas apenas

del ausente queda la sola sombra
celeste y el oscuro trazo del poema
del incendio queda. Nada más dice
la gota de tiempo que pende todavía
ni su reflejo de luz en este cristal sucio.


VOI CH' ENTRATE  (II)

de este día las manchas
de vino agrio, la muda
señal de ceniza
un vano rumor de voces
baldías y tristes
este permanecer aquí
sin otro destino
en la desértica urbe
abandono de la carne
al fin del banquete
los otros se han ido
la lluvia no viene
los pasos ya se pierden
Ariadna que arroja
la sombra en la sombra 
de otra mirada, estas duras
rocas azules de cielo
tu legado al filo
del viento que pasa
barriendo las últimas hojas


CALLADA LUZ

También esta noche pasará
Giuseppe Ungaretti

La noche arroja
sus piedras oscuras 
quizá un gesto
de piedad para otros
o la fugitiva sombra
en el bosque de los dioses.

Los ojos recorren
ya por última vez
el arco tenso del puente
las aguas eternas
de espectros que observan
su lento espejo de polvo.

De un pescador
he hablado y de su red
de astillas de luna
en la orilla grave
de un paisaje muy lejos:
de soledad y de frío, y de pavura.


 

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