Norberto Barleand - ARGENTINA



AQUELLA CASA

Me iré de cenizas
con las manos partidas
cansancio , memoria
y balcones de cielo.

Me iré de nostalgia,
en umbrales que dicen
de ardores y novias
   con pasos de mimbre.
 
Me iré  una noche
con baldosas de lluvia ,
botines de  seda
        y ojeras de barrio.

Me iré con estrofas
que murmuran poemas,
un desliz de suburbio,
un café de penumbra

Me iré con el grito que pude,
el llanto oprimido
el enigma , la duda.

Me iré en un podio
de sonrisas y besos,
tal vez un amigo ,
la bohemia, el cuento.

Me iré con la historia ,
                 la infancia,
cantores , cigarros,
el aliento de gentes en un patio de humo
y macetas y  piezas  de amores ocultos.

Me iré con campanas 
de cuchillos y arena
de frontera y heridas
en las calles de piedra
donde habita la  casa
           que dejé una tarde
           hace muchos aromas
           hace tantos olvidos
hace   hoy                   un recuerdo



CIUDAD

Amo esta ciudad desde su origen,
Oculta, vagabunda,
la neblina oscura de sus tardes.

Amo los sótanos,
la prepotencia  del sol en las veredas,
un verano de vino en madrugada .

Amo la lluvia en las paredes,
el balcón del amante ,
los naufragios de pasiones inconclusas.

Amo el otoño trepando las puertas
con timbres de rojas porcelanas,
canarios de un patio en primavera
                las cornisas arrugadas del invierno.

Amo los barrios petulantes,
donde transcurren el dolor y  la alegría,
los gallos del suburbio
una luz atrapada de caricias
en el barro de los ojos
con sus ánforas de lágrimas perdidas.

Amo el corazón de las calumnias,
la soledad de calles sin retorno,
el acero en los pedales de la noche.

Amo los destellos de la luna,
la esperanza del canto en los silencios 
y un coro de amor en las entrañas
                       que juega con los párpados
                        a mirar el cielo y su distancia



CANTO A MEDIA VOZ

Estás en los espejos de la lluvia ,
en el morado ardor de la certeza,
los conjuros celestes del suspiro
y en cada aguijón de la ternura,

Estás en el trajín de algún otoño
o en la primavera del milagro,
que transita por  veredas de la ausencia.

Cuando el viento grita   su pregón
fugan con labios de pureza
un árbol de frutas y rocío
desde fértiles semillas del  futuro.

La voz crece
                            en sutiles  melodías ,
multiplicando
versos y canciones,

vibran en los violines de la noche
para que nunca
                                 se apague la alegría  
                                           en     las guirnaldas
                                                         de tu canto.

 

CAMINOS

Caminé por el mundo
buscando un camino,
por huellas lejanas  de historias
                                y   siglos.

Caminé por la lluvia,
deslumbrante ,
solemne,
con un tajo de espanto en el centro del miedo

Caminé por la gruta de los dioses ajenos,
por las calles moradas ,
las noches de barro.

Caminé con los potros
de la humana ceguera
el anhelo  y el brillo
                   del puñal ,
         de   la orquídea.

Caminé con los ruegos
    de bizarras victorias,
con centauros y arpas.
con las garras del viento.

Camino  este tiempo 
             de ausencias ,
un baúl desteñido,
una estrofa inconclusa,
una  llama encendida, 
sin fuego,
un cincel de agonías,
tempestades ocultas
y esta furia 
                  prepotente,
                          difusa,
                                           en la ojiva del canto

 

POEMA INFINITO

La  ansiedad de  tu ausencia
         respira en todas mis fatigas.

Transcurren los años con láminas de seda,
el pensamiento que indaga
el lejano páramo del viento.

La profana ceguera  que te nombra
con las túnicas secas donde oculto los miedos,
en la agónica glorieta del destino.

Desde siempre me habitan tus colmenas ,
los tilos celestes que atizan el pasado
y el bullicio de los pasos
                                 que corren atrás de los cristales.

Te debo la ternura de la entrega
la piel terrestre de la hondura.

El disturbio de mi sombra.
Hiere el silencio de las noches
la página que cierro
con el cultivo de estas flores
                         que ofrezco a  las caricias del futuro .

 





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