Mary Guerreiro - ARGENTINA


CAMPANARIO

Transparencia de torre en campanario.
Contrafuego de sol en agonía.
Recorte de arquitecto
que afiló su sierra con diamante.
Interpretó la música del viento
y amó el atardecer en las cornisas
Bandoneón de partitura disonante.
Dodecafonía de Piazzolla en el concierto.
Tradujo corcheas en el aire.
Atrajo hasta su altura los jardines.
Allí las nubes se quedan quietas.
Cuando el ocaso las desnuda,
enrojecen su vergüenza y su perfume.


TECNOLOGÍA

Perpendicular
apoyó el trépano en mi frontal.
Te instaló en este cerebro
que te piensa.
Conectó las neuronas a su antojo,
en este cerebro
que te piensa.
Te colgó de los axones patas para arriba.
Sólo para que osciles ante mis pupilas                                                               
                                                                               y me seduzcas.



EL HIDRANTE

Observo desde cierta distancia
este fenómeno de tinta que chorrea.
A veces me salpica,
como si yo no formara parte de la cascada.
Es entonces cuando no sé dónde ubicarme
para esquivar el azul.
Seguro que es la acción represiva
que actúa en contra de la revuelta.
…Y no escarmiento.
Acorto cada vez mas el espacio que me separa
                                                                                               de la hoja en blanco.


LA FIERA

Una fiera me habita. Llora el encierro.
Bebo el misterio que destila por la herida.
 Sangra tinta y chorrea metáfora.
A veces se asoma por mis ojos,
(qué se yo, deseará mirar la vida),
Ve mis espejos enfrentados
y en el fondo, mis vidrios rotos.
_ calidoscopio_ piensa_ mandala de luces y colores.
Entonces, silenciosa como un perfume,
furtiva, huye.
Se lleva todo hacia mis entrañas,
-selva de vena y sal-
dónde entierra el arco iris.
Está siempre al acecho.
Se alimenta con versos que deglute
y luego, se relame.
No sabe, no sabe.
No sabe de la simbiosis:
yo, con sus alas,
                                      vuelo
y ella, ella con mi poesía,
                                                            enloquece.



CUMPLEAÑOS DEL NIÑO DE LA CALLE

Sobre el colchón de vereda
y su almohada de puño,
duerme y sueña.
La luna  es una rodaja filosa y fría,
corta la noche de Buenos Aires en tiras,
 flotan,
florecen en guirnaldas las estrellas.
 Bañada de chocolate, la calzada,
muestra su decoración de estrías.
Los autos lo salpican con dulce de leche.
Él, chupa sus dedos con ansiedad
y mira la caja vacía del  presente.
El obelisco, vigía solitario del postre, enciende su artificio de parafina,
…es la gran vela que arde,
a la espera
                                         de sus tres deseos.


 

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