SOBRE LA MURALLA DEL TIEMPO LA PALABRA MÁS ALTA
Jules Laforgue
- FRANCIA (1860-1887) -
Traducción: María del Carmen Russo

A LA MEMORIA DE UNA GATITA QUE QUE YO TENÍA


Oh! mi bella gata friolenta, cuando el triste otoño
hacía cuidar muy fuerte a los pequeñitos
cómo pasamos nosotros de esos espléndidos días
a soñar cara a cara encerrados en mi habitación.
Mostrando tu piel sedosa y tu lengua salvaje y rosada
muy didusa para los ojos del pasado,
tú venías lentamente con tu paso de felino
delante de mí a estirarte con esa pose tan noble.
Y yo soñaba, perdido en tus pupilas de oro
-él no presume nada, no, del globo estúpido-
¿Ni de la violencia sobre mí a través de la vida,
ni de los astros lejanos, los dioses o la Muerte?
De todas maneras; ¡qué ojos profundos!
a lo mejor él me intimida
¿Será que él marca la palabra? No, es la esfinge todavía.


   

                         


OTRA CANCIÓN DEL ÓRGANO DE BARBARIE


Prolijo y monocorde
el viento duele sus noches
repite tristezas
quiere tomar la cuerda.
¡La profundidad! ¿y ahora qué?
¡Misericordia!

-Miremos, ¿qué es eso que yo veo?
Nada. ¡Yo soy tan desdichado!

Sí, los faros
fluyen
las costas respiran agitadas
pero las ventanas están cerradas
a la belleza de las vírgenes.
Órgano al galope
lágrimas que apagan velas.

¿Después? ¿Qué es eso que yo veo?
Nada. ¡Yo soy tan desafortunado!

Tú, fiel madona,
¡deja!. Yo te asisto,
mía tu pubertad.
Oh, días tocados por Dios.
pasajeros del verano.
¡Huellas de otoño!

¡Y bien! Amarás tu mejor...
No, ¡yo soy tan desafortunado!.

Cultos, literatos
ojos cálidos, lejanos, contentos,
infinitos, rebajados.
todo en movimiento, nada que dure.
¡Oh! ¡Jamás
las criaturas!

¡Ah! ¿así que es eso que yo veo?
Nada, ¡yo soy tan desafortunado!

Cárceles de pobres
bestias
tarifas de aleluyas,
muerte de camelias.
Oh, mañana de fiesta.
y discriminación,
¡verdaderos, los planetas!

¡En fin! ¿Cuales son los que tú ves?
Ninguno. ¡Yo soy tan desafortunado!

La noche sube, armisticio
las ciudades, los campesinos.
Pero no está bien sordo.
Y tu ejercicio digno
¿por qué razón lo terminas?

Bien, es eso lo que yo veo.
¡Ah!. ¡Yo soy tan desafortunado!


 

 

 

 
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