SOBRE LA MURALLA DEL TIEMPO LA PALABRA MÁS ALTA
W.H.Auden - Estados Unidos (1907-1973)

Versiones de Esteban Moore (Buenos Aires, 2006)

Marginalia


El verdadero amor
goza de una visión perfecta
pero se expresa como un miope.


*


Un hombre muerto
que no causó la muerte
de sus prójimos
rara vez merecerá un monumento.


*

Cuando son amenazados
por tiranos poderosos
los pequeños tiranos
sinceramente creen
en su amor por la libertad.


*

El tirano
agradeció a Dios
las habilidades
de su cocinero
y las
de los torturadores.


Agosto, 1968.


El ogro hace lo que los ogros pueden,
proezas inalcanzables para el hombre,
pero existe un galardón que se halla,
por completo, mucho más allá de sus deseos,
el ogro no puede destacarse
en el manejo del lenguaje:
en la planicie subyugada,
entre los desesperados y los muertos
el ogro camina airosamente, elegante,
las manos en la cintura,
mientras la baba chorrea de sus labios.


España 1937


Ayer todo el pasado. El lenguaje del tamaño
extendiéndose hacia la China por las rutas de comercio, la difusión
del ábaco y de los dolmenes;
ayer el reconocimiento de las sombras en los climas soleados.

Ayer el avalúo de los contratos de seguro mediante fichas,
los augurios y profecías del agua; ayer la invención
de las ruedas de carro y los relojes, la doma de los potros;
ayer el bullicioso mundo de los navegantes.

Ayer la abolición de las hadas y los gigantes;
la fortaleza como un águila inmóvil vigilando el valle,
la capilla erigida en el bosque;
ayer el tallado de ángeles y de atemorizantes gárgolas.

El juicio, entre columnas de piedra, a los herejes;
ayer la discusión teológica en las tabernas
y la cura milagrosa en las fuentes;
ayer el Sabath de las brujas. Pero hoy la lucha.

Ayer la instalación de dínamos y turbinas;
la construcción de ferrocarriles en el desierto colonial;
ayer la clásica conferencia
sobre los orígenes de la humanidad. Pero hoy la lucha.

Ayer la fe en el valor absoluto de la lengua griega;
la caída del telón sobre el cadáver del héroe;
ayer la plegaria dedicada al atardecer,
y la adoración de los locos. Pero hoy la lucha.

Mientras tanto, el poeta susurra, asombrado entre los pinos
o, allí donde canta libre la cascada, compacta o enhiesta
sobre las rocas junto a la torre inclinada:
'Ah, sí, mis visiones. Oh, sí, enviame la suerte del marinero'.

Y el investigador espía a través de sus instrumentos
el territorio las provincias inhumanas, el bacilo viril
o al enorme Júpiter acabado:
'Pero y las vidas de mis amigos. Yo indago, indago'.


Y... los pobres en sus hogares sin fuego dejan caer las hojas
del diario de la tarde: " Nuestro día es nuestra pérdida.
Oh, Historia mostranos al operario, al organizador, que el tiempo
nos guiará hacia el río refrescante.

Y las naciones combinan cada grito, invocando la vida
que da forma al vientre individual y ordena
en la noche los terrores privados:
'¿ No fuiste vos el que fundó la ciudad-estado de la esponja,

el que erigió los vastos imperios militares del tiburón
y del tigre, y fijaste la atrevida residencia del petirrojo?
Intervení. Sí, descendé como una paloma o
Un papá furioso o un manso ingeniero: pero descendé.'

Y la vida, si acaso responde, contesta desde el corazón
y los ojos y los pulmones, desde los comercios y plazas de la

[ciudad

'Ah... no, yo no soy tu energía,
al menos en el día de hoy, no para vos. Para vos soy

'el obsecuente, el compañero de copas, ese al que engañan con facilidad:
yo soy cualquier cosa que hagas; soy tu promesa
de bondad, tu anécdota humorística:
soy la voz de tus negocios; soy tu matrimonio.

'¿ Cuál es tu proposición ? ¿Construir la ciudad de los justos ?

[Lo haré.

Estoy de acuerdo. ¿ O es el pacto suicida, la muerte
romántica ? Muy bien, acepto, porque
yo soy tu elección, tu decisión: sí, yo soy España.'

Muchos lo han oído en penínsulas remotas,
en llanos adormecidos, en las aberrantes islas de pescadores,
en el corrupto corazón de la ciudad;
han oído y emigrado como las gaviotas o las semillas en flor.

Se aferraron como clavos a los largos trenes que se sacuden
a través de las tierras injustas, a través de la noche, a través del

[túnel alpino

flotaron sobre los océanos;
caminaron sobre los pasos de montaña: vinieron a ofrendar sus

[vidas.

Sobre ese pedazo árido, ese fragmento arrancado del África
caliente, pegado tan crudamente a la Europa ingeniosa,
sobre aquel altiplano rayado de ríos
las formas amenazantes de nuestra fiebre se hallan precisas y

[vivas.

Mañana, tal vez, el futuro: las investigaciones acerca de la fatiga
y los movimientos de los empacadores; la exploración gradual de todas las
octavas de la radiación;
mañana el engrandecimiento de la conciencia con dietas y

[ejercicios respiratorios.

Mañana el redescubrimiento del amor romántico,
tomarle fotografías a los cuervos; toda la diversión bajo
la sombra dominante de la libertad;
mañana la hora del director y del músico.

Mañana, para los jóvenes, los poetas explotando como bombas,
las caminatas junto al lago, el invierno de la perfecta comunión,
mañana las carreras de bicicletas
en los suburbios en la tarde de verano: pero hoy la lucha.

Hoy el inevitable aumento de la probabilidad de muerte;
la aceptación consciente de la culpa en hechos criminales;
hoy el derroche de los poderes
en el chato efímero panfleto y la reunión aburrida.

Hoy el consuelo provisorio; el cigarrillo compartido;
los naipes en el granero iluminado por una vela, el concierto malo,
las bromas masculinas, hoy el
manoseado e insatisfecho abrazo antes de herir.

Las estrellas están muertas, los animales no desean mirar;
estamos solos con nuestro día, el tiempo es corto
y la Historia a los derrotados
podrá decirles ¡ Que pena!, pero no podrá ayudar ni perdonar.



(Traducción: J. R. Wilcock)


EN MEMORIA DE W. YEATS (fragmento)

Recibe, tierra, a un huésped honorable;
William Yeats desciende hacia el reposo.
Que el ánfora irlandesa
descanse, despojada de su música.

El tiempo que es intolerante
con el audaz y el inocente,
y en sólo una semana indiferente
ante un hermoso físico,

adora los idiomas y perdona
a quienes les dan vida;
perdona vanidades, cobardías,
y pone sus honores a sus pies.

El tiempo que con esta extraña excusa
perdonó a Kipling sus ideas,
y habrá de perdonar a Paul Claudel,
perdona a los que escriben bien.

En esta pesadilla de la sombra
todos los perros de Europa ladran,
y las naciones vivientes acechan,
secuestradas en sus odios;

la vergüenza intelectual
nos mira desde cada rostro humano
y los mares de la piedad
se hielan en todos los ojos.

Sigue, poeta, sigue derecho
hacia el fondo de la noche,
con tu voz que nunca ordena
persúadenos aún la alegría.

Con el cultivo de un verso
haz la viña de las anatemas,
canta el fracaso humano
en un éxtasis de angustia.

En los desiertos del corazón
deja fluir la fuente consoladora,
en la prisión de sus días
enseña al hombre libre los elogios.


   

                    

(Traducción: María del Carmen Russo)

DESPUÉS DE LEER UNA GUÍA INFANTIL
DE FÍSICA MODERNA

Si todo lo sabe un físico
acerca de que la verdad sea verdad
entonces para todos los fulanos de tal
la inutilidad y mugre
que nuestro mundo contiene,
nosotros tenemos tiempo mejor
que el de una gran nebulosa
o los átomos en nuestro cerebro.

El matrimonio es rara vez una gloria
pero, seguramente, sería peor
con partículas arrojadas
a miles de millas por segundo
en un universo
en el cual un beso de amor
podría no ser sentido
o podría romper el cuello del ser amado.

Aunque la cara en la cual fijo la vista
sea cruel mientras rozo
y año y año repela
a un anciano demandante, tiene
gracias a Dios, suficiente masa
para estar todo junto allí,
no una indeterminada locura
que está en algún otro lugar.

Nuestros ojos prefieren suponer
que un habitable lugar
tiene una vista egocéntrica;
que los arquitectos rodean
un quieto espacio euclidiano
de mitos volados. ¿Pero quién pudo
sentarse en casa a horcajadas
en una expandida silla de montar?

Esta pasión de nuestra idiosincrasia
para el proceso de averiguar
es un hecho que no puede dudar.
Pero yo me regocijaría más
si yo supiera más claramente el conocimiento
y sentí cierta tranquilidad
de que la mente es libre de saber o no.

Ha elegido una vez, parece,
y si nuestra inquietud
por la magnitud extrema
realmente se convierte en criatura
que llega en un tamaño mediano
o de naturaleza política
ser todos juntos sabios
es algo que aprenderemos.


 

 
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